La profesora informa a sus alumnos el día lunes que el próximo viernes habrá un control de un contenido. Los alumnos escuchan la información y la envían a su memoria de corto plazo. Luego continúan haciendo sus actividades habituales durante ese día y los días siguientes. El jueves recuerdan que al otro día habrá control. Durante la tarde abren su cuaderno y comienzan a repasar la materia.
¿Cuál es el efecto de este proceso? Probablemente un rendimiento menor en la evaluación. ¿Por qué? Porque se ha confundido una decisión con un aprendizaje.
La información de la profesora tiene por objetivo que los alumnos programen su calendario de actividades y recuerden que el viernes habrá un compromiso. Esta información NO ES PARA QUE ESTUDIEN, y por tanto está orientada a que el alumno tome una decisión respecto a cómo organizar su tiempo para un repaso rápido de lo que, en teoría ya debe habe sido APRENDIDO. Pero los alumnos están entendiendo que es para ESTUDIAR y APRENDER la materia. En términos neurocientíficos están almacenando una información de largo plazo (Aprendizaje) en la memoria de corto plazo.
Este método es erróneo. Y los docentes deberían persuadir a los alumnos que existe una diferencia relevante entre el Aprendizaje (que es de largo plazo) y el repasar, o realizar una síntesis de refuerzo (corto plazo). El aprendizaje de largo plazo supone un estudio permanente, tal que refuerce conexiones neuronales. Si los alumnos estudian y buscan desarrollar aprendizaje con el método de "última hora", le están enviando una señal al cerebro que quiere decir algo así como "no te preocupes, esta información que necesito almacenar para mañana, NO ES IMPORTANTE. En otras palabras, se trataría de un conocimiento que no requeriré en el futuro permanente, así que déjalo ahí no más, en la memoria corta.
El aprendizaje de largo plazo requiere de varias condiciones para que se almacene en la memoria que corresponde: la de largo plazo. Por ejemplo, estudiar en forma permanente, iniciar el estudio por lo más fácil para desarrollar confianza y retención, no efectuar maratones de estudio sin pausas ni descansos, y alimentarse en forma consistente.
El aprendizaje modifica la estructura física del cerebro, es decir, el estudio permanente realiza cambios dinámicos en las redes neuronales y éstas se fortalecen con el ejercicio mental y práctica. Estudiar permanetemente organiza y reorganiza la mente y cambia nuestro modo de percibir y comprender la realidad.
Esta información debería ser repetida con frecuencia por los docentes para que los alumnos puedan convertir el estudio en un hábito permanente y entiendan que saber cuándo es una evaluación tiene que ver con decisiones de planificación y organización del tiempo y de recordar detalles del aprendizaje, mientras que estudiar implica aprender y almacenar conocimiento para el largo plazo.
De aquí la importancia de que el docente VERIFIQUE al final de la clase si los aprendizajes de la jornada quedaron lo suficientemente entendidos y claros para iniciar el estudio de mayor profundidad por los alumnos a través del material y actividades de complemento y de refuerzo.
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